Siendo niño, mi abuelo venía a casa de visita y nos traía cantidad ingente de tabletas de chocolate. Su sabor no se asemejaba del todo al de los clásicos chocolates de las marcas consolidadas. Pero daba lo mismo, parecía chocolate y nosotros lo comíamos encantados. La tradición continuó varios años, hasta que descubrimos el secreto de esas tabletas: no eran de chocolate, estaban hechas de puro SUCEDÁNEO.
El Sucedáneo es un género en sí mismo, amplísimo y abierto a todo tipo de campos. Se forma básicamente de la desproporcionada combinación de: admiración, plagio, falta de presupuesto o posible merma de talento y sobre todo, nada que perder.
Veamos algunos de los sucedáneos que habitan en mi ipod:
† MANDY MOORE/ IN MY POCKET (2001)
Reconvertida hoy en artista indie debido a su falta de autoestima, inició su carrera mirándose en el espejo de la Spears más empalagosa. No obstante, su paso de niña a mujer nos dejó un tema muy interesante producido por ¿Emilio Estefan? sí, el mismo. Fuera complejos porqué In My Pocket es lo más cerca que estará nunca ésta pobre diabla de rozar la perfección pop.
† CARTOONS/ WITCH DOCTOR (1998)
Nacidos bajo la alargada sombra de Aqua, Cartoons llevaron la premisa de los primeros al extremo. Juntar el travestismo con el rockabilly y los Pitufos Makineros sólo podría traer cosas buenas.
† KATE NASH/ PUMPKIN SOUP (2007)
Intentando beber de la misma fuente que Lily Allen, Kate no dejaba de ser una copia sin sal y con ínfulas arties de la musa (?) de Tio Karl. Agradezcámosle, sin embargo, ese impresionante himno naïf llamado Pumpkin Soup.
† SEDUCED/ GOOD 2 B (2003)
Tardío exploit de Atomic kitten versus Sugababes a la Flamenca -son de origen belga. Este desangelado trío llegó a nuestras tierras gracias a Vale music, personificación del terrorismo musical.
† NATALIA/ NO SOY UN ANGEL (2002)
La cuota española la pone muy dignamente ella, la Britni de Sanlúcar. Dueña de este temazo cómo un templo y que al igual que el Hipnotizadas de Lunae, corre el bulo de que la producción corrió a cargo de Xenomania. Que nadie nos destripe esta dulce mentira.




