Straight no Chaser, el primer disco en solitario de (Mr.) Benjamin Hudson publicado por el sello de Kanye West -maestro y mecenas- durante 2009, resultó uno de los trabajos discográficos que más y mejor he podido disfrutar este año. Y sin embargo, así de primeras, parecía contener los ingredientes necesarios como para no agradarme: cantante masculino heterosexual (?) de raza blanca que cree ser la reencarnación de un pandillero del Bronx; R&B; Hip Hop y Kanye West... qué mandra, pero cuánto equivocado estuve.
Mi percepción y desgana fueron cambiando conforme iba leyendo los halagos que Julian Ruiz (héroe y villano) dedicaba una y otra vez a Mr. Hudson y su obra en Plásticos y Decibelios. La insistencia de Ruiz debió calarme hondo y, finalmente, le di la oportunidad que se merecía, sobradamente.
¡Ay! asquerosos prejuicios y mierdosa ignorancia, Straight No Chaser acabó por convertirse en uno de los pocos álbumes que escucho al completo, de cabo a rabo, me lo como todo, vaya.
Pop electrónico madurado, mezclado con un ramalazo urbano que mancha la perfección prefabricada del género, acompañándose de algún rapero (puro adorno para mi suerte) y letras que sorprendentemente me emocionan a través de la bella y camaleónica voz del Señorito Hudson, siempre vivida. De hecho, los temas fueron escritos tras una ruptura amorosa, de ahí tanta verdad.
Un par de ejemplos:
White Lies
Time
